El uso creativo del metrónomo.


El uso del metrónomo:
Daniel Sandí Calderón
Un profesor alguna vez me dijo: “un instrumentista puede agradar a las personas en su ejecución en cuanto que haga dos cosas: que toque afinado y haga el ritmo preciso de las notas”. Aunque trivial que parezca, tocar afinado y tocar en ritmo es uno de las principales dificultades que tienen los estudiantes en su estudio, y asimismo, de las dificultades que los docentes tratan de corregir con sus estudiantes.
Desde el punto de vista rítmico, el uso del metrónomo puede ayudar a los estudiantes de instrumentos musicales a desarrollar su ritmo interno. Sin embargo, este instrumento puede ser causante de estrés en el transcurso de la práctica. Dependiendo del enfoque y el uso didáctico que le dé el profesor hacia el metrónomo y la manera en que los estudiantes lo integren a la práctica, la labor de estudiar con este instrumento puede ser desde exhaustiva o tediosa, o bien pasiva y lúdica.
En primera instancia, para el uso del metrónomo se ocupa constante concentración, ya que el estudiante debe desarrollar su control rítmico mental y físicamente. Tocar a un tiempo lento por ejemplo - desde este punto de vista - puede resultar complicado para los estudiantes debido a la ansiedad que puede provocar, sin embargo, su control del ritmo con un tempo lento es la base para desarrollar destrezas para repetir e interpretar pasajes más rápido, ya que, mientras más lento sea el tiempo de ejecución, más concentrado debe estar el estudiante, pero con un tiempo más rápido, más relajado debe estar.
Por otra parte, practicar un instrumento musical utilizando el metrónomo puede ser similar a practicar un deporte que incentive la destreza mental, y desde enfoque, es igual de importante el esfuerzo para realizar la práctica, como el descanso para recobrar energías. El metrónomo, involucra en primera instancia un esfuerzo mental, puede provocar ansiedad, y es propenso a frustrar emocionalmente debido a constantes repeticiones que los practicantes deben realizar, a veces, sin tener alguna señal de éxito ante un pasaje musical complicado, al no tocarlo a la velocidad requerida debido a dolores de articulaciones por el esfuerzo de más, etc., por lo cual, es necesario concientizar a los estudiantes de que en los momentos en que los resultados no son favorables no insistir en la práctica, sino realizar un descanso corto o largo, dependiendo del esfuerzo realizado.
Retomando lo dicho anteriormente, dependiendo del punto de vista que se otorgue a los estudiantes sobre el uso del metrónomo, así será su percepción presente o futura sobre su utilidad y concientización del uso de este instrumento. En este sentido, el docente debe buscar o crear estrategias donde el estudiante cree conciencia de su utilidad para alcanzar el éxito para su interpretación de extractos o piezas musicales.
A continuación se presentan dos estrategias con las cuales el docente puede tomar en cuenta para integrar el uso del metrónomo en la práctica de los instrumentos musicales. Queda a discreción del docente  su utilidad o variación de dichas estrategias.

Subdivide y vencerás.

En el caso de los instrumentos de cuerda frotada por ejemplo, cada figura rítmica que un intérprete puede hallar en una partitura conlleva la utilización de movimientos físicos de los dedos de la mano izquierda y el arco en la realidad. Desde este punto de vista, el uso del metrónomo no solo debe considerarse como un instrumento que ayuda a hacer los ritmos con precisión, además puede servir como una herramienta que permite educar los dedos para tener control de los movimientos requeridos para tocar los extractos o piezas con claridad.
Por otra parte, otro punto de vista que se debe tener en cuenta en el estudio, es que la partituras siempre publicarán la velocidad meta que el compositor considero para su presente o futura interpretación. Por eso, no todas las partituras tendrán algún anexo para realizar el estudio de esta, y queda bajo responsabilidad del interprete, o interesado en tocar la pieza, crear sus estrategias para poder realizar la labor de tocarla igual o similar a la el compositor indico en su partitura desde el punto de vista de las notas musicales, y de las figuras rítmicas requeridas.
Cuando el estudiante comprenda las notas y el ritmo requerido, queda posteriormente la práctica de perfeccionamiento, sin embargo, la confusión de ritmos, o desafinaciones pasarán a un segundo plano. No obstante, cuando existen este tipo de confusiones con la ejecución de las figuras rítmicas, la subdivisión, es una herramienta eficaz para impedir esta.

 Ejemplo 1

El extracto al constado de la primera Sonata para Violín Solo de J.S Bach, contiene doce notas y figuras rítmicas conjuntamente, asimismo conlleva doce movimientos de las notas musicales con el arco y los dedos de la mano izquierda.  Visualmente el extracto contiene además cuatro tipos de figuras rítmicas: negras, fusas, semifusas, y corcheas. Dependiendo de la formación en lectura musical que posea el estudiante, las fusas y semifusas pueden crear en primera instancia confusión en su ejecución.
Por lo cual, si el extracto se subdivide permite una mayor comprensión. El metrónomo desde este punto de vista no utilizaría para medir tiempo de negra, sino de corchea, semicorchea, fusa o semifusa, según las necesidades del estudiante, como a continuación.


Gamificación

En la actualidad, es fácil hallar un juego gratuito llamado Piano Tiles en el cual se puede instalar tanto en Tablets, como teléfonos móviles. En dicho juego, el usuario tiene que tocar la pantalla de su dispositivo con sus dedos, a una velocidad constante para tocar los azulejos que el software establece aleatoriamente. Sin embargo, conforme el usuario va avanzando en el juego, la velocidad de tocar los azulejos aumenta, y de ahí la dificultad de dicho juego; cabe destacar que además de realizar la tarea de tocar los azulejos ellos van desarrollando y oyendo una melodía conocida para piano, lo cual lo hace lúdico.
El ejemplo anterior sirve para hacer reflexión de que los estudiantes pueden tener acceso a juegos juegos con un gran potencial didáctico para su aprendizaje, principalmente el de desarrollo de reflejos. Por lo cual, el uso del metrónomo también puede tener un potencial lúdico dependiendo del enfoque que se le presente al estudiante.

Para realizar una planificación del uso del metrónomo con fines lúdicos se puede desarrollar estrategias basadas en la gamificación o ludificación. Dichas estrategias se basa en desarrollar un tablero de mando, crear niveles, premios, calificaciones,  privilegios similares a los utilizados en los videojuegos, de tal manera que estudiante toma conciencia de que igual que un juego, hay dificultades, retos, éxitos y fracasos para alcanzar la meta final.
La gran meta desde este punto de vista, en la ejecución completa de toda la pieza a un determinado tiempo, no obstante, para que el estudiante evidencie sus logros se pueden crear subniveles, dependiendo de la dificultad del extracto que se está estudiando, y el nivel de compresión que tenga el intérprete sobre las figuras rítmicas y control del ritmo.
Se puede crear una categoría de puntajes en donde se puede distribuir una mayor cantidad de puntos cuando el estudiante solucione pasajes difíciles, mientras que los más fáciles se le otorga menor valía de puntajes. Por su parte, esos puntos pueden ser intercámbiales, por consiguiente, se pueden utilizar puntos de la calificación final del estudiante, eximición de alguna tarea, etc.  
A continuación se presenta una tabla que ejemplifica como se podría utilizar las herramientas de gamificación para el proceso de enseñanza y aprendizaje. A la izquierda está la velocidad de metrónomo de negra = 60 (una velocidad ni muy lenta ni muy rápida), y la meta del estudiante es tocar al doble de esa velocidad, es decir n=120, progresivamente, sumando de 10 en 10 la velocidad (aunque también se puede realizar de 5 en 5, 15 en 15, 20 en 20, etc.); para llevar un registro del progreso el docente o el estudiante va haciendo un check o algún símbolo (una fruta, una carita feliz, etc) que le indique el éxito de haber realizado la meta.

Velocidad de metrónomo.
Compás 1
Compás 2
Compás 3
N=60



N=70



N=80



N=90



N=100



N=110



N=120




Al terminar este artículo, cabe destacar que el metrónomo no debe ser un instrumento que se debe considerar como un fin en sí mismo, sino como un medio para desarrollar capacidades mentales y físicas para el control del movimiento de los dedos y del arco. Sin embargo, el docente debe guiar al estudiante para concientizar guiarlo en las dificultades que va tener en su estudio con este instrumento.
Para finalizar, se les invita a comentar sobre este artículo o compartir de sus experiencias con el uso del metrónomo.  



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